Veinte camisetas de Adidas en Chamartín (II)


De la mano de Bernd Schuster, que venía a representar la mano de hierro que en su habitual ciclotimia banquillera demandaba el club por aquel entonces, Ramón Calderón acometió la segunda fase de su operación de saneamiento de la plantilla. Dejaron la casa jugadores como Roberto Carlos, David Beckham, Iván Helguera o Jonathan Woodgate y se incorporó un contingente de clase media bastante considerable con los Dudek, Saviola, Drenthe, Metzelder o Heinze, amén de las dos grandes contrataciones de la temporada, Arjen Robben y Wesley Sneijder. Adidas elaboró para la ocasión una camiseta con ribetes en morado en la que, por primera vez, lucía el logo de Bwin, el nuevo patrocinador principal. Cuidado: la Liga de los once goles de Robinho.


El fracaso de Schuster representado en una camiseta que de nuevo, ¿casualidad?, recuperaba el color negro para los ribetes. La eurochapuza con Huntelaar, el fiasco de van der Vaart y las siestas de Faubert. Varapalo copero sin paliativos ante el Real Unión en el choque del infausto desplome de Rubén de la Red. Esta misma temporada, además de la camiseta de reserva en color azul, se utilizó otra íntegramente negra y con la bandera nacional bordada en el pecho para los partidos europeos. Fueron pocos, chorreo en Anfield mediante.


El gran retorno de Florentino que vino acompañado de otro nuevo golpe de chequera para tratar de enderezar el rumbo de un club que amenazaba zozobra y dilapidaba su iamgen después de las recientes experiencias presidenciales. Llegaron Kaká, Benzema, Xabi Alonso, Arbeloa y, por fin, el deseado Cristiano Ronaldo. Por encima de todo, será el año del Alcorconazo. La mayor vergüenza en la historia reciente del madridismo. La camiseta incluía, como gran novedad, la incorporación del color amarillo en los remaches, preludio del desfile de extrafalarios colores que estaba por venir.


Se inicia la era Mourinho con la firme intención de recuperar el prestigio desperdiciado por Europa. Adidas recupera los tonos morados para rematar una camiseta sencilla, de corte clásico, sin cuello. Cuarenta y un goles en Liga para un estratosférico Cristiano. La cabalgada de Bale descarrilando a Bartra por la banda de Mestalla para dar su primer título a José. La segunda camiseta combinó el negro predominante con… el verde pistacho.


Los segundos años de Mourinho siempre son los buenos y Adidas decidió prepararse para el éxito incorporando el dorado, símbolo del triunfo, a la camiseta blanca. Un resultado muy mejorable desde un punto de vista meramente estético. La premonición cromática se cumplió con la primera Liga desde el año 2008 y el fin de la hegemonía del barça de Guardiola. Llega un nuevo ídolo: Fábio Coentrão.


La temporada 2012/13 inauguró la algarabía de color que ha predominado hasta nuestros días en las segundas equipaciones madridistas. De entrada, fue este inaudito color verde botella el que se empleó en la camiseta reserva utilizada en los partidos europeos, fundamentalmente. No se han visto muchas desde entonces en las gradas del Bernabéu, síntoma de que no logró cuajar del todo entre la afición merengue.


Un año después del verde botella, Adidas traspasó la raya del buen gusto con una camiseta íntegramente naranja. ‘Parecemos el Valencia‘, fue el comentario más escuchado entre los sectores más críticos con la nueva indumentaria. Lo cierto es que la utilización de un color tan ajeno a la causa y la esencia madridista como el anaranjado no cayó de pie entre los aficionados. Más allá de su particular extravagancia y su notable vistosidad, es un diseño que no pasará a la historia entre los más celebrados. Entra Fly Emirates como patrocinador principal.


Tras el naranja llegó el rosa. Esta vez sí, una camiseta muy celebrada en general por el madridismo, especialmente entre la facción femenina. A día de hoy se ven muchas en el graderío, síntoma de una camiseta que perdurará en el recuerdo. Quizá el último gran éxito de ventas de Adidas en la Megastore de Padre Damián.


Si estrambótico fue lo del naranja, no menos lo fue lo del gris vigoreux del año del adiós de Benítez y la llegada de Zidane al banquillo. Rematada en amarillo, la camiseta, que algunos asimilaron a un pijama, no terminó de calar. Sí lo hizo, en cambio, la primera y sencilla equipación, rematada en un discreto color gris en las tradicionales franjas de Adidas.


La temporada recientemente concluida trajo consigo una de las más grandes sorpresas de los últimos años en lo que a equipaciones se refiere. El Real Madrid rescataba del baúl de los recuerdos aquel color violeta que ancla sus raíces en el imaginario madridista de Zanussi y la década de los ochenta, para goce de toda una generación de madridistas que deambulan pesadumbrosos por los cuarenta y pico. Celebradísima camiseta que, a buen seguro, acabará convertida en un clásico y codiciada pieza de coleccionismo dentro de una década.

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