Veinte camisetas de Adidas en Chamartín (I)

El calendario futbolístico veraniego tiene sus días marcados en rojo. En espera de empresas mayores, el aficionado busca entretenimiento que sacie su apetito de fútbol en los rumores de fichajes, las presentaciones multitudinarias, el reparto de dorsales y, desde luego, la puesta de largo de las nuevas equipaciones. Aún recuerdo los años pre-Internet en los que la incógnita se mantenía hasta el mismísimo momento en el que los jugadores saltaban al campo de entrenamiento a hacerse la primera foto oficial de la nueva temporada. No había filtraciones que aliviasen la espera y descorcharan la sorpresa antes de tiempo. Hoy, con cientos de miles de aficionados de todo el mundo jugando a descubrir el secreto, los clubes y las marcas deportivas se ven obligados a precipitar las presentaciones de sus nuevas indumentarias antes de que la novedad se quede en nada. Ya no hay que esperar hasta finales de julio para conocer el diseño que se lucirá en la siguiente campaña y hay quien incluso ha llegado a estrenar equipación en el último partido de la temporada, como quien pone el caramelo en la boca a los aficionados.

Ayer se conocieron de manera oficial, porque extraoficialmente ya las conocíamos desde semanas atrás, las nuevas equipaciones que Adidas ha diseñado para el Real Madrid de cara a la temporada 2017/18. Es un buen aperitivo con el que entretenerse mientras hacemos tiempo a que lleguen los platos principales a la mesa esto de las nuevas camisetas. Genera críticas y alabanzas, fomenta el debate, nos ayuda en nuestros ejercicios de memoria (¿recuerdas la tercera camiseta de la temporada 2004/05?). Todo ello, con veinte temporadas ya de Adidas como proveedor oficial del Real Madrid.


Todo arrancó en 1998. Después de cuatro temporadas paseando los colores de la ilicitana Kelme por el continente, el gigante alemán captó enseguida el interés comercial en asociar su marca a la imagen de un renacido Real Madrid que volvía, tres décadas después, a reinar en Europa. Hierro, Raúl y Redondo luciendo un camisón de raso, de corte holgado, como marcaban los cánones estéticos de la época. Un blanco brillante, nuclear, casi cegador.


La primera camiseta realmente icónica de la era Adidas. La de Fernando Redondo inventándose una jugada digna del mejor extremo izquierdo de la historia del fútbol ante el Stretford End de Old Trafford. La de París. La del tres a cero al Valencia y la Octava para las vitrinas. Y también la primera camiseta en color íntegramente negro utilizada por los madridistas. Hoy, y por su marcado simbolismo, pieza ineludible de coleccionista.


Consciente de que el merchandising futbolístico empezaba a agitarse como nunca antes lo había hecho, Adidas comenzó a jugar con los colores atípicos en las camisetas secundarias del club. La primera de todas fue la camiseta de color celeste empleada como tercera equipación en aquella misma temporada 1999-00, todo un éxito de ventas, tal vez por lo inusual del colorido en Chamartín.


Los últimos coletazos de la mítica ‘Teka‘ como patrocinador del Real Madrid chapotearon sobre una camiseta en la que el blanco ya no era tan impoluto. Aderezada con tonos grises y azules en los laterales, fue la primera que lució Luis Figo como madridista. También se recuerda la estampa de Geremi, Flavio Conceiçao o Pedro Munitis, pero eso es ya otra historia.


Con motivo de la celebración del centenario de la fundación de la institución, Adidas quiso tener un gesto especial con un evidente guiño al pasado. Así, se sacó de la manga la camiseta más blanca, pulcra, simple y, al mismo tiempo, representativa del club que se recuerda en la era moderna. Nada entorpecía la percepción del blanco a excepción del pequeño logo colocado sobre la manga izquierda rememorando los cien años de historia. Fue, además, el año de la llegada de Zidane.


Adidas tuvo que trabajar doble en el año del centenario blanco. La segunda mitad de la campaña, el equipo volvió a los esquemas tradicionales en cuanto a vestimenta y retiró para siempre la simbólica camiseta del centenario. Optó por una camiseta sencilla, un modelo básico que respetase la esencia que tan bien había representado la edición especial conmemorativa, al que en los partidos domésticos añadió el logotipo de la, por entonces aún en desarrollo y promoción, nueva página web madridista. Blanca impoluta y con apenas las tres rayas de la firma alemana en las mangas. Fue también la camiseta de la Novena y del inolvidable golazo de Zizou en Hampden, aunque en versión ‘limpia’ de publicidad.


Entra Siemens para dar la bienvenida a Ronaldo y Los Galácticos de Florentino. Una camiseta que recogía el testigo de la de la “media campaña” anterior y que aún exhibía el logotipo del centenario en la manga. Fue la Liga del sprint final ante la Real Sociedad de Denoueix… y de la despedida de Vicente del Bosque, ahogado entre la modernidad que trataba de implantarse en el club y justo, precisamente, una semana más tarde del anuncio de la contratación de David Beckham, en el verano de 2003.


Adidas rescató, después de muchos años, el color morado para las equipaciones secundarias del club. En este caso, ideó una tercera equipación, escasamente utilizada en competición, de diseño reversible y con el icónico color de la franja del escudo (en errónea representación del blasón de Castilla).


La modernidad de la mano de Carlos Queiroz. El Madrid de la nueva era agotado con la pretemporada asiática y ensimismado con las galopadas de Ronaldo, las ruletas de Zizou y las bananas de Becks. Adidas opta por desterrar el habitual azulado de los ribetes y detalles de la primera equipación y sustituirlo por el negro, color también de la segunda equipación, premonitorio de lo funesto de una temporada que acabaría en blanco y comenzaría a poner a Florentino contra las cuerdas. Sus propias cuerdas.


Siemens amenazaba quiebra y BenQ, compañía taiwanesa adquirente de la división de telefonía móvil de la tecnológica alemana, comenzó a aparecer como firma asociada al patrocinador principal de la camiseta. Lo que se esperaba fuese una era de renacimiento de la mano del megalómano Ramón Calderón y de una profunda renovación de la plantilla acabó en un nuevo fiasco europeo. Los 31 goles de Ruud van Nistelrooy, fichaje estrella de la temporada junto a Fabio Cannavaro, fueron suficientes, eso sí, para conquistar la Liga.


De nuevo aparece el color morado y de nuevo lo hace en una tercera equipación. Como si a Adidas le pesase en la conciencia dar tanto protagonismo al por entonces ya habitual color negro en las equipaciones de reserva. Si alguien recuerda algún partido oficial en la que el equipo utilizase esta tercera equipación morada, por favor, que nos lo haga saber.

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