Camisetas Clásicas: somos lo que vestimos

Cada quince días y de la mano de Classic Football Shirts, la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.

Las despedidas se curan con regresos. Vuelvo a escribir en Diarios de Fútbol tras unos días de cambio, una nueva ciudad, un nuevo trabajo y cientos de puertas abiertas.  Quiero hablar de equipaciones. Las camisetas son embajadas domésticas de los clubes. Miles de pequeños diplomáticos que pululan por las calles con su mensaje inmaculado, con la defensa textil de unos colores, de unos símbolos, con su contagio cromático. No hay ciudad que esté libre de esos uniformados hinchas que desafían el calor veraniego con sus armaduras elásticas, que lucen con indisimulado orgullo el escudo, la publicidad y hasta dorsales imposibles. Recuerdo mi reciente visita a Bilbao, con un guía perfecto como Dadan Narval, y la marea de franjas rojas y blancas, recuerdo cuando visité Florencia y en cada puestecillo pendía una camiseta de Montolivo, de Mutu, con el violeta que vistió a Batistuta. Y ahora, a diario en Málaga, donde me he venido a vivir, el desfile de Umbro, Li-Ning, Nike y hasta Kelme. Del azul marino al celeste del firmamento, mezclado con el blanco de sus casas más antiguas. Una camiseta de pasado que este verano se ha cargado de futuro.

Estos días he estado algo alejado del fútbol. Las mudanzas son agujeros negros que absorben la energía que los rodea. Es difícil disfrutar del fútbol con cajas de cartón acechándote en cada esquina. Aún así saqué tiempo para ver la final de la Champions. No puede salir un equipo que pretende ganar el máximo trofeo continental con esa camiseta descafeinada que Nike diseñó para el Manchester. Hay camisetas y camisetas. Tras ese baño de purpurina dorada, más cercano al bailón de discoteca que al fútbol, o la asimétrica barcelonada catarí, no podemos hacer otra cosa que volver a los clásicos. A los oldies but goldies. Salvo excepciones contadísimas, estamos viviendo una época difícil en el diseño de camisetas. Marcas que han errado el tiro, que sólo tienen ojitos para los adolescentes de la ESO y que olvidan a los treintañeros fondones pero fieles, a los que preferimos la sobriedad vintage que esa amalgama fluorescente y entallada, a esa modernidad de parkour que lo mismo sienta bien a un concursante de Fama que a un pandillero con cadenas de oro cayendo sobre el escudo.

Uno envejece y se vuelve más delicado. O más exigente. O directamente un estúpido. Pero es imposible perdonarle a Adidas el cambio de logo, es imposible perdonarle a Holanda que se travistiera con Nike, es imposible perdonarle a Adidas que disfrace al Madrid de lo que nunca fue, un club de horteras depilados. Iba a hablar de camisetas pero he terminado hablando de mí. De mí a través de las camisetas. Buena cosa. Mirad vuestros armarios, abrid el maletero del coche donde amontonáis camisetas que ya no caben en casa -hechos verídicos-. Toda esa ropa es parte de vosotros. A lo mejor veneráis escudos que jamás habéis visto sobre el césped. Recuerdo estar en casa de Sergio Cortina y dedicar cinco minutos a ver sus camisetas, como dos niños que se enseñan los cromos, como dos madres embelesadas que tocan con la yema de los dedos el tejido de la prenda, como dos amigos que se envidian sanamente. Hay tantas cosas en las camisetas que coleccionamos, en las elásticas que regalamos, que hoy, en esta vuelta al blog, no he podido hablar de otra cosa. Los colores son parte del fútbol. Marcas y escudos. Ropa que nunca nos pondremos pero que doblamos litúrgicamente sobre la cama, que acomodamos con suavidad en los cajones repletos.

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  1. Really cool post post. Thank you Once again.

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